miércoles, 14 de enero de 2015

denny-simon bolivar


el bollying

El acoso escolar o bullying es una práctica perversa en la que un grupo de escolares ejerce violencia psicológica y física contra un compañero con el fin de torturarlo y humillarlo. La víctima siempre será una persona que no suele defenderse y que tiene características distintas en lo racial, cultural o en su carácter (tímido). Esta es obligada a guardar silencio al punto de afirmar que es un horror lo que vive al no tener con quien hablar de lo que padece, ni siquiera con sus padres, pues si ellos se enteran se quejarían ante el colegio, lo que aumentaría la violencia. El efecto de las palizas lo conducen a cambios en su vida. La depresión y pérdida de amor propio es el inicio; luego viene el fracaso escolar, se vuelve más silencioso y oculta los moretones. Esta lejanía incluirá al sexo opuesto, pues no se sentirá con el valor de tener pareja y menos de exponerse a que sus maltratadores se enteren de esto pues arremeterían contra ella. Si esto no cambia, el joven dejará de ir a clases y perderá todo vínculo con las chicas de su grupo, ante lo cual llegará a la convicción de que jamás podrá 
formar una pareja.

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar o en inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar.

El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.1

Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin límite de edad.
El psicólogo Dan Olweus es el primer estudioso del tema, y como tal comienza a preocuparse de la violencia escolar en su país, Noruega, en 1973 y se vuelca a partir de 1982 en el estudio del tema a raíz del suicidio de tres jóvenes en ese año. En Europa se estaba trabajando ya en los países nórdicos, también en Inglaterra en donde desde hace mucho existen tribunales los bully coufls o tribunales escolares creados en el Reino Unido. Allí existe desde 1989 una línea directa a la que acuden aquellos que quieran consejos sobre situaciones de acoso escolar.

En España no hay estudios oficiales hasta un estudio del defensor del menor de 1999. Existen programas de prevención en muchos países de Europa, en Estados Unidos y en España han sido pioneros en Sevilla, con un programa educativo de prevención al que aludiremos en esta información que han llevado a cabo desde 1997.


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